Cuando tratamos de agradar y complacer a otros es difícil decir “no”
ante algo por lo cual no nos sentimos cómodos. Existe un malestar y
miedo, malestar por aceptar algo que no se quiere y miedo al conflicto y
al rechazo. ¿Cuántas veces no aceptamos algo q le corresponde a otros? Queremos hacer las cosas bien, deseamos que se nos retribuya el esfuerzo, queremos
que nos amen y que no nos abandonen, añoramos la paz y deseamos que los
demás nos perciban como seres positivos, y gracias a eso, aceptamos y
permitimos todo. Nadie puede ser feliz cuando sólo cumple los deseos de otros y no obedece al bienestar propio.
Cuando aceptamos todo nos sentimos en desventaja. Cómo sí nos tocara
por obligación hacer algo que no queremos. Pensamos que nadie valora
nuestras acciones, que debemos aceptar lo que no nos gusta porque sí
decimos “no”, perderemos amigos, trabajo y buenas relaciones. Lo
paradójico es que de este modo nos estamos atacando, y estamos dándole
más importancia a los deseos de los demás. Cada vez “que no decimos no” y
permitimos que otros decidan por nosotros y estamos regalando nuestra
libertad. Cuando algo nos hace sentir inseguros, es mejor pedir un
tiempo para pensar. Las personas muchas veces desean que respondamos
rápidamente, es más, tratan de manipular nuestra respuesta, pero sí la
propuesta no nos sirve. Decir que no, es una forma de poner límites,
es una forma de dar el mensaje de: “Yo me amo, me respeto y no hago
nada sin que libremente lo decida” Los seres humanos necesitamos poner límites, necesitarnos sentirnos dueños de nuestro destino. “NO también es una respuesta”
0
comentarios:
Gracias por su comentario!. Por favor sea respetuoso/a.
0 comentarios:
Gracias por su comentario!. Por favor sea respetuoso/a.
Mujeres Ahora
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.