Avena, cebada y
otros granos integrales, legumbres, berenjena o frutos secos son
algunos de los alimentos considerados "anticolesterol"
Los diez alimentos "anticolesterol"
Avena, cebada y otros granos integrales, las legumbres, la berenjena y la okra,
los frutos secos, los aceites vegetales (se podría destacar el aceite
de oliva), frutas como manzanas, uvas, fresas y cítricos, la soja, el
pescado graso y, en caso preciso, los alimentos enriquecidos con
esteroles y estanoles y los suplementos de fibra se incluyen en la lista
de los alimentos "anticolesterol". El mayor interés para el consumidor
es conocer los componentes de los alimentos y los modos por los que
estos son capaces de reducir el colesterol plasmático y, al mismo
tiempo, aprender maneras de consumirlos, con el fin de integrarlos de
forma habitual en los menús diarios.
- La avena. Aúna en su composición un conjunto de
sustancias cuyo efecto ha demostrado la reducción de las tasas de
colesterol plasmático: grasas insaturadas (no mucha cantidad, pero sí de
buena calidad, como el ácido graso esencial linoleico), avenasterol,
fibra y lecitina. El avenasterol es un fitosterol con capacidad de
disminuir la absorción de colesterol en el intestino, al igual que la
lecitina.
Ideas para consumir avena: la forma tradicional de comer avena es en copos, mezclada con frutas, leche o yogur. Los copos de avena sirven también para espesar cremas y purés y para dar sabor y consistencia a una sopa de verduras.
- La cebada. La cebada
comparte con la avena su riqueza en un tipo de fibra soluble, los
betaglucanos, que han demostrado ser eficaces en la reducción del
colesterol-LDL, el perjudicial.
Los efectos hipocolesterolemiantes del consumo de avena o cebada como
alimento han sido poco evaluados; sí está más estudiado el efecto de los
concentrados de betaglucano. Nuevas investigaciones se centran en el tocotrienol,
una forma de vitamina E con potente efecto antioxidante, localizado en
las cáscaras de los granos de cebada, avena y arroz, en este último
cereal integral, es más abundante. Los ensayos clínicos con sendos
compuestos se han realizado en forma de complemento dietético, no como
alimento, si bien los consumidores habituales de arroz integral, de
avena y de pan integral o de salvado, se beneficiarán de estos efectos.
Ideas de platos con cebada: a la cebada
en grano se le puede dar el mismo tratamiento culinario que al arroz,
aunque le cuesta más cocerse. Algunas propuestas para probar este
saludable cereal son una menestra de verduras salteada con cebada, en ensalada con arroz salvaje, calabacín y bonito o en sopa con lentejas.
- Las legumbres. Algunos fitoquímicos de las
leguminosas están implicados de forma directa en la reducción del
colesterol sérico y en la prevención de la formación de la capa de
ateroma que degenera en enfermedades cardiovasculares. Las lectinas
favorecen el transporte de colesterol sanguíneo y su metabolismo y
reducen así el riesgo de acumulación en las paredes de las arterias. Las
saponinas disminuyen la absorción de colesterol en el tracto digestivo,
por lo que su aportación también es beneficiosa. Además, las legumbres
tienen fibra e isoflavonas con efectos positivos demostrados en las
dislipemias.
Ideas para consumir legumbres: en ensalada, en sopas, cremas, en forma de paté vegetal como el humus elaborado con garbanzos, guarnición de carnes o pescados.
- La berenjena, la okra y frutas como manzanas, uvas,
fresas y cítricos. El efecto hipocolesterolemiante de estos vegetales
se debe en parte a su aporte de fibra, un compuesto que limita y retrasa
la absorción intestinal del colesterol, al favorecer la mezcla con los
ácidos biliares y que el conjunto se elimine por las heces. La okra es
una hortaliza poco o nada conocida en nuestro entorno, que destaca por
su riqueza en fibra soluble y mucílagos. Se come cocida, cruda en
ensalada o deshidratada.
-
Los frutos secos, en particular las nueces. Las nueces
suponen un aporte interesante de ácido alfa-linolénico, que el organismo
transforma en ácidos grasos omega-3 y contiene también fitosteroles,
ambos reconocidos por su papel en la reducción del colesterol.
Ideas para consumir frutos secos a diario: además de comer un puñado de
nueces a diario (4-6 unidades), hay otras formas apetitosas de
incorporar y alternar los frutos secos a la dieta: añadirlos a las
ensaladas, a platos de arroz, pasta y cuscús, probar las cremas de untar
de frutos secos (cacahuete, avellana, semillas de sésamo), preparar
dulces y postres que los lleven (bizcochos, magdalenas, compotas).
- Los aceites vegetales, entre los que destaca el
aceite de oliva. Este último es rico en ácidos grasos monoinsaturados
(ácido oleico), vitamina E y fitosteroles, todos ellos compuestos
cardioprotectores.
Idea sana: disponer en la despensa siempre de una botella de aceite de
oliva virgen extra, el tipo de aceite de mayor calidad nutricional, y
emplear un poco cada día para aliñar las ensaladas y las verduras,
acompañar al pan tostado del desayuno, etc.
- La soja. El consumo habitual de soja como
leguminosa (o como aceite) aporta una cantidad significativa de grasa de
alta calidad nutricional -ácido linoléico y oleico-, lecitina e
isoflavonas con repercusiones beneficiosas para el organismo por su
eficacia reductora del colesterol sérico. Las isoflavonas, en especial
la genisteína, una de las más abundantes en la soja, han demostrado
ejercer una acción inhibitoria de la agregación plaquetaria y una
actividad antioxidante sobre las lipoproteínas de alta densidad (LDL),
lo que ayuda en la disminución del colesterol plasmático.
Ideas para consumirla: la soja en grano se puede preparar hervida o
guisada, como cualquier legumbre. A partir de ella se obtienen multitud
de derivados como los brotes germinados de soja,
la bebida de soja, el tofu, el tempeh, el tamari o salsa de soja, el
seitan -que por su aspecto se conoce como "carne vegetal"- o el miso o
pasta fermentada, elaborada con las semillas de soja y que da sabor y
cuerpo a sopas o cremas.
- El pescado graso. Los pescados azules tienen de
media unos diez g de grasa rica en ácidos grasos poliinsaturados de la
serie omega-3, como el DHA (docosahexaenoico) y el EPA
(eicosahexaenoico), reconocidos por su capacidad para disminuir los
triglicéridos plasmáticos, aumentar la vasodilatación arterial, reducir
el riesgo de trombosis y la tensión arterial. Todos estos efectos se
postulan como protectores de las enfermedades cardiovasculares. No
obstante, su efecto sobre los niveles de LDL-colesterol y HDL-colesterol
depende del tipo de paciente y de sus niveles iniciales de colesterol.
Ideas para ingerir omega-3: los expertos nutricionistas aconsejan un
consumo de pescado azul fresco de dos a tres veces por semana, de 140 g
por ración por persona y día. Es obligada la presencia en los menús
semanales de pescados azules como las sardinas, boquerones o anchoas,
atún, bonito, salmón, verdel o chicharro.
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